09/02/2009

LOS SONETOS DE MADERA DE PABLO NERUDA

Posted in Poesía tagged , a 23:27 por retratoliterario

Pablo Neruda

Pablo Neruda

Pablo Neruda pasa por ser un genial poeta. Pero en su vida lírica hay muy otra genialidad que poco se ha señalado. Ha sido el poeta capaz de escribir un libro y titularlo Cien sonetos de amor, así como se lee, sin que allí haya ningún soneto. Y ha conseguido que el personal elogie sus sonetos, y hable de los sonetos de Neruda, sin que Neruda escribiera, realmente, ningún soneto en aquel libro. Guardan el parecido a la vista, nada más, con la disposición en dos estrofas de cuatro versos y dos de tres, pero ni las dos primeras son cuartetos o serventesios, ni las dos segundas son tercetos –encadenados o no. Es decir, ni la rima ni la métrica por la que se llama a tal composición soneto, con todas sus letras.

Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron (…) Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por afición electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad hice estos sonetos de madera (…) edifiqué pequeñas casas de catorce tablas

Neruda quiso hacer pasar por sonetos lo que en modo alguno lo eran, sino “pequeñas casas de catorce tablas”, con toda la intención del mundo por contrariar a toda tradición literaria sumisa al soneto académico. Y aunque él diga que son “mal llamados sonetos”, todavía los incautos proclaman que gustan de los sonetos de Neruda. Acaso, podrían decir los “sonetos de madera” o las “casas de catorce tablas”… No, dicen sonetos porque sus ojos ven catorce versos dispuestos sobre el papel, al modo estrófico dicho. Mientras la humildad del chileno le lleva a reconocerlo desde el comienzo, que pueda ser, más bien, reconocimiento rebelde contra la tradición más conservadora, mucho lector pasa sobre el detalle abultado –nada más y nada menos que cien detalles. Es querer llamar árbol a la mesa de madera de pino. Lo cual no desmerece en nada a la mesa de pino, esto es, a las composiciones del libro, a las que añade ese arrebato de querer regalar al amor algo único, algo jamás escrito: sonetos muy particulares, “madederías”, que dice el poeta, de “sonido opac[o] y pura substancia”.

En este sentido, Pablo Neruda, y sólo él o Matilde, tienen buenas razones para hablar de soneto donde no lo hay. El resto, que ni los escribimos ni somos los destinatarios, sino lectores ocasionales que damos con el libro en una estantería o en una biblioteca, tenemos que hacer la distinción pertinente y no caer, literal y literariamente, en esta rebeldía amorosa y poética. Tal y como disculpamos la excentricidad “jotera” del autor de Platero, y no jubilamos a la pobre “g”, al caso no perdemos de vista lo que por definición es la estructura fija del soneto. Estas libertades son conquistas del poeta, y nadie que no haya recorrido la aventura lírica puede apropiárselas de golpe y porrazo. Así, como decía, toda “j” en lugar de “g”, es falta ortográfica, menos en Juan Ramón Jiménez; ignorar el uso del punto –menos el punto final- y la separación de párrafos en un escrito, es asunto de Cela, nada más; y llamar soneto a lo que no lo es, es cosa de Neruda.

El resto seguiremos poniendo “g” al general, usaremos puntos y separaremos párrafos y llamaremos soneto a dos cuartetos o serventesios y dos tercetos, encadenados o no. Porque sólo el que conoce la norma y la definición puede saltársela con licencia… el que se la salta por desconocimiento, puro imitador de lo que ve, tampoco sabe que su ignorancia no le ampara, y pierde, con mucho, la fuerza que desprende aquel conocedor de la norma que quebranta. Al fin y al cabo, uno no puede romper con una tradición que le es absolutamente extraña, o de la que si quiera tiene noticia de su existencia.

Héctor Martínez

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3 comentarios »

  1. La verdad que Cien sonetos de amor, es un texto inspirado al sentimiento que siente hacia la otra persona. Y sí, lo llamó soneto sin serlo, pero lastimosamente y humildente. Si él siendo poeta lo llamó así, es porque lo es para él. Cada uno verá como quiere llamarlo, ya que no cumple con los adjetivos de un soneto.
    Saludos.

  2. pepe said,

    Cada uno se cree lo que quiere creerse.

  3. Julio Serrano Castillejos said,

    Pablo Neruda fue un gran poeta y sus exentricidades le son perdonadas pues todos los que conocemos la normativa poética sabemos que sus poemas de 14 tablas en puridad no son sonetos. Sin embargo, existen pseudo poetas que se saltan las reglas a la torera no a manera de capricho sino por no conocerlas. Diego Rievar pintaba monotes pero conocía la técnica para realizar cuadros clásicos, luego entonces era un pintor. Los que escriben prosa y la dividen en pequeños renglones y carecen sus textos
    de ritmo y de un sentido eufónico, sencillamente no son poetas. El mundo está lleno de tomadores de pelo y de incatos que se dejan engañar por estos.


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