10/02/2009

TEATRO Y GUIÑOL EN LORCA

Posted in Teatro tagged , a 13:19 por retratoliterario

Federico Garcia Lorca

Federico García Lorca

Dejando a un lado motivos extraliterarios, García Lorca es todo un símbolo de la literatura poética y teatral española en el primer tercio del s. XX. Con una facilidad asombrosa jugaba con el lenguaje y las palabras, moviéndolas entre los popular y lo más interior del alma a través de significaciones simbólicas personalísimas. Su talento musical se demuestra, no sólo en las obras a piano que dejó escritas ni en las veladas de cafés en las que regalaba algún recital, sino que en su propia obra poética se percibe siempre el canto tradicional de la tierra mezclada con la tragedia de la vida. Así también en su teatro pueden econtrarse piezas como la que hoy comentamos, en la que incluso Falla estuvo implicado.

Los Títeres de cachiporra son, en realidad, dos obras: Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita y El retablillo de don Cristóbal. Estamos en una época agitada literariamente, en la que el teatro recibe nuevas propuestas renovadoras frente a las comedias burguesas. Además, se vive el auge de las vanguardias que empaparon al Grupo del 27. Por ello, que a Lorca se le pasara por la cabeza elevar el rango de los títeres y el guiñol, está en consonancia con la época, sin perder el rasgo de genialidad que conlleva. No se trata sólo de una ocurrencia original, sino que Lorca supo ver el fundamento tragico-cómico que sostenía a lo guiñolesco, el enfretamiento a la autoridad y los desmanes y atropellos de ésta, los amores patentes… todo concentrado en un aire simple y elemental. ¿Por qué despreciar este tipo de representación? ¿Por qué no subir por un día a los títeres al escenario? ¿Por qué no personajes de madera y muelles? Al fin y al cabo, en el guiñol está la esencia de la tragicomedia más clásica.

El aire renovador y la crítica de la comedia burguesa lo explicita Lorca literalmente, al comienzo de Tragicomendia de don Cristóbal y la señá Rosita a través de Mosquito, como maestro de ceremonias:

Yo y mi compañía venimos del teatro de los burgueses, del teatro de los condeses y de los marqueses, un teatro de oro y cristales, donde los hombres van a dormirse y las señoras… a dormirse también. Yo y mi compañía estábamos encerrados. No os podéis imaginar qué pena teníamos. Pero un día vi por el agujerito de la puerta una estrella que temblaba como una fresca violeta de luz. Abrí mi ojo todo lo que pude -me lo quería cerrar el dedo del viento- y bajo la estrella, un ancho río sonreía surcado por lentas barcas. Entonces yo avisé a mis amigos, y huimos por esos campos en busca de la gente sencilla, para mostrarles las cosas, las cosillas y las cositillas del mundo; bajo la luna verde de las montañas, bajo la luna rosa de las playas.

No se pierda de vista la mezcla de la expresión sencilla e infantil, pues le habla a niños -niños que también son adultos, conste- con la poética de símbolos lorquianos -noche, río, luna y estrellas; parte en metáforas surrealistas- que domina el fragmento. Se respira el aire de una liberación del teatro que se abre a todo el público y abandona a la clase burguesa “dormida”. Pero para Lorca, no se trata de algo nuevo, sino de una vuelta al origen, como deprendemos del diálogo de presentación de los Títeres en el Buenos Aires de 1934, entre el poeta y don Cristóbal:

Poeta- Usted es un puntal del teatro, don Cristóbal. Todo el teatro nace de usted.

(…) Yo creo que el teatro tiene que volver a usted.

El guiñol y los títeres representan para Federico García Lorca, precisamente, lo que va a rodear todo su teatro arraigado en lo popular andaluz, en la tierra y en el pueblo, y la cierta concepción didáctica del género -recordemos las Misiones Pedagógicas. Leemos, al comienzo de El retablillo de don Cristobal:

Todo el guiñol popular tiene este ritmo, esta fantasía y esta encantadora libertad que el poeta ha conservado en el diálogo.

El guiñol es la expresión de la fantasía del pueblo y da el clima de su gracia y de su inocencia.

Así pues, el poeta sabe que el público oirá con alegría y sencillez expresiones y vocablos que nacen de la tierra y que servirán de limpieza en una época de maldades, errores y sentimientos turbios que llegan hasta lo más hondo de los hogares

En el Retablillo, la carga erótica de los episodios rápidos más el palabroteo, son usados, nuevamente por Lorca para oponerse al teatro burgués del “buen gusto” y exigir una vuelta del teatro a los orígenes por medio del muñeco don Cristobal, como final de la farsa:

Las malas palabras adquieren ingenuidad y frescura dichas por muñecos que miman el encanto de esta viejísima farsa rural. Llenemos el teatro de espigas frescas, debajo de las cuales vayan palabrotas que luchen en la escena con el tedio y la vulgaridad a que la tenemos condenada, y saludemos hoy en “La Tarumba” a don Cristóbal (…) como a uno de los personajes donde sigue pura la vieja esencia del teatro

Lo popular y andaluz recorre las obras a través de diminutivos y pequeñas cancioncitas, juegos irónicos… Y efectivamente, en los títeres de Lorca descubrimos la reproducción a escala de las tensiones dramáticas y el sentido angustioso de sus grandes logros trágicos en los personajes femeninos, oprimidos sus amores y su ser por leyes y normas paternas -recuérdese que en La casa de Bernarda Alba, aunque se trate de una madre, el personaje es practicamente masculino y siempre ha tenido más éxito ser representado por varones. En el caso de la Tragicomendia de don Cristobal y la señá Rosita, leemos:

ROSITA. ¡Ay, ay! ¡Digo!, dispone de mí y de mi mano, y no tengo más remedio que aguantarme porque lo manda la ley. (Llora.) También la ley podía haberse estado en su casa. ¡Si al menos pudiera vender mi alma al diablo! (Gritando.) ¡Diablo, sal, diablo, sal! Que yo no quiero casarme con Cristobita.

Incluso encontramos en la misma obra llamadas a próximos trabajos en los que Lorca ya tenía puesta la pluma, como primer gran éxito lorquiano con el drama histórico Mariana Pineda:

ROSITA. ¡Todo se ha perdido! ¡Todo! Voy al suplicio como fue Marianita Pineda. Ella tuvo una gargantilla de hierro en sus bodas con la muerte, y yo tendré un collar… un collar de don Cristobita. (Llora y canta.)

No son, los dos ejemplos dados, parlamentos de guiñol propiamente dichos, sino verdaderas escenas de eco trágico, rebajadas el tono al tratarse de títeres. Pero sólo eco, pues en las farsas de que hablamos, el final no llega a ser funesto aunque se acompaña de muerte o violencia, más aceptada, seguramente, por ser tradicional del guiñol el Cristobal sacudiendo con su porra.

Otro momento que también escapa a lo guiñolesco -junto al erotismo del Retabillo– puede ser, por ejemplo, el aviso que una Hora -la una para ser concretos- lanza a Rosita en la Tragicomedia, en una declaración por la que el propio tiempo deshace la idea de destino escrito en el hilo de una tragedia:

¡Tan! Rosita: ten paciencia, ¿qué vas a hacer? ¿Qué sabes tú el giro que van a tomar las cosas? Mientras que aquí hace sol, en otras partes llueve. ¿Qué sabes tú los vientos qe van a venir mañana para hacer bailar la veleta de tu tejadillo? Yo, como vengo todos los días, te recordaré esto cuando seas vieja y hayas olvidado este momento. Deja que el agua corra y la estrella salga. Rosita, ¡ten panciencia! ¡Tan! La una (se cierra)

Los rasgos mostrados permiten afirmar que, si bien se trata de farsa guiñolesca, Lorca no se estanca en el género menor, sino que lo desborda apoyándose en la estructura elemental de aquel tipo de representación poniendo sobre las tablas una verdadera acción teatral que exige renovación a la época. Volvemos a encontrar -como en otras obras que han sido comentadas en este blog- unos títulos que son devorados hacia lo infantil por elementos como el guiñol o la fantasía, cuando sobre el texto, estos son excusa para la buena literatura apta a todo público, y con fragmentos que sobrepasan al infante. ¿Por qué les quitamos de las manos a los pequeños un Romeo y Julieta ya que no lo entenderán, y les regalamos a don Cristobal y la señá Rosita, como algo sin mérito? A fin de cuentas, el suelo es el mismo.

Héctor Martínez

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: