08/03/2009

EL FOLLETÍN Y LA BLOGNOVELA O ENOVELA

Posted in Prosa tagged , , , , , , a 21:27 por retratoliterario

Le Siècle (1, enero, 1843)

Le Siècle (1, enero, 1843)

En muchas ocasiones, las bitácoras y blogs se emplean por escritores noveles y anónimos que quieren dar a conocer su obra, sus capacidades, a la mayor cantidad posible de lectores de forma altruista y sin pasar por el alambicado territorio de las editoriales, tan difícil de transitar en la gran mayoría de casos. Nacen así colecciones de relatos cortos y pequeñas novelas por entregas escritas día a día. Tendemos a verlo como una nueva herramienta, sobre todo, por el medio tecnológico y el mayor acceso de autores anónimos. Sin embargo, la modalidad de la obra por entregas no es una novedad.

Alejandro Dumas

Alejandro Dumas

Hace no mucho más de siglo y medio, se impuso una modalidad comercial de publicación literaria en revistas, por la que cada número se acompañaba con un capítulo de una novela. A mediados del s.XIX, en pleno romanticismo parisino, surgió el género del folletín –que en francés es el diminutivo de “hoja, página”- en el pionero Le press, y cuyo eco recogerán publicaciones como Le Siècle, convirtiéndose en un género popular. Sus objetivos eran varios: el más evidente, la propia comercialización del periódico o revista a través del reclamo literario; pero también servía para acercar la lectura y la alfabetización a una lectura de masas. Incluso, dio oportunidad a numerosos escritores por el abaratamiento de costes, que, de otro modo, quizás nunca hubieran salido a la luz -aunque, en muchos casos, el autor no era importante-, como por ejemplo Conan Doyle y Dickens en Inglaterra, o en el viejo continente autores tan reconocidos como Tolstoi, Dostoyevski, Salgari, Flaubert, Chateaubriand, Balzac, Zola, Musset, Dumas y Féval. Y mirando a España, autores de la talla de Valera, Galdós, Blasco Ibáñez, Valle-Inclán o Baroja también adoptaron el género. Otros grandes beneficiados fueron los ilustradores, cuyas láminas acompañaban al texto de forma independiente y se convertían en objeto de decoración y lujo.

B. Pérez Galdós

B. Pérez Galdós

Sin embargo, el folletín y la novela por entregas suponían también efectos nocivos para la creatividad, la vanguardia y la libertad del autor. La comercialización de este tipo de novelas atrapaba al escritor entre una espada y una pared: ajustarse al gusto del público cada vez más aburguesado, poco ilustrado, y, por tanto, a la necesidad de éxito en las ventas, al mismo tiempo que se ve forzado también a hacer de la literatura puro oficio más que arte. Al empresario del periódico o la revista no le interesa la literatura, sino, simple y llanamente, que se vendan sus ejemplares. Al que escribe le interesa que aquél le contrate, y, por ende, debe ofertar un producto ajustado al gusto y demanda creados, que proporcione las ventas ansiadas. Lógicamente, la literatura como arte es algo secundario en este ambiente.

Respecto de su origen, soy más próximo a la opinión de Vargas Llosa, para quien:

En realidad yo creo que sus orígenes son bastantes más antiguos y que el folletín es una versión decimonónica de lo que fue la novela de caballería medieval. Se pueden encontrar una serie de similitudes en la visión del mundo que ofrecen el folletín y la novela de caballería, tanto en la concepción del mundo como en las técnicas de que se valen sus autores para recrear o, mejor, dicho, crear su propia realidad. Creo que el folletín no es un reflejo de la realidad, sino que es una realidad paralela, una realidad autónoma, o, si se prefiere, es esencialmente una irrealidad

Las obras de folletín podían estar escritas con anterioridad a su publicación por partes, o surgían capítulo a capítulo según lo que hoy llamaríamos audiencia y en función del espacio con el que se contaba para cada entrega. Para ajustarse al hueco requerido se recurría al simple artificio de prolongar los diálogos entre los personajes entre preguntas y respuestas monosilábicas como un “sí” o un “no”, lo que permitía contar una línea más con menos caracteres. Además, con este recurso del monosílabo podía lograrse agilidad y rapidez en el texto dejando de lado una densidad que ahuyentara al público. De igual modo, pensando en llegar a cuantos más mejor, las estructuras eran simples y los argumentos lineales y sencillos al modo de una batalla entre el bien y el mal, junto a un léxico no muy elevado. Los personajes, por lo general, son planos, sin evolución, prototípicos para representar lo bueno y lo malo, cuyas motivaciones tienden al estereotipo como el amor, el honor, la venganza, la envidia, el ansia de ambición etc.

Pero si hay un elemento característico del folletín y la novela por entregas, ése es el suspense, el misterio, abandonar el relato continuamente en climax, al final de cada capítulo, como cebo para los lectores, convertido en un recurso muy utilizado posteriormente al género del que hablamos, y no ya sólo en la literatura, sino todavía más en seriales de radio o televisión -pensemos en las telenovelas hispanoamericanas de gran auge no hace muchos años-, conservando los objetivos comerciales. Puede tratarse de una mera interrogación sobre las intenciones de un personaje, algo averiguado cuyo conocimiento se deja caer pero no se desvela hasta la siguiente entrega, suspender el relato en un momento de pura acción, justo al comienzo de algo misterioso, no confirmar la muerte de alguien…  existe gran variedad de posibilidades al respecto para captar la atención diaria o semanal del público para que se siga el relato hasta el final y el personal deje sus buenos durillos en cada entrega.

Sherlock Holmes

Sherlock Holmes

Alguien creerá que es poco el valor de las obras del folletín y la entrega, y sin embargo ahí están personajes como Sherlock Holmes y el doctor Watson, publicado en The Strand Magazine; D’Artagnan y su historia junto a los verdaderos tres mosqueteros Athos, Porthos y Aramis, publicado en Le Siècle; Edmond Dantès, de evidente corte romántico, publicado en Journal des Débats; Henri de Lagardère, el famoso jorobado de capa y espada, también en Le Siècle.

Eugène Sue

Eugène Sue

Se suele considerar el primer gran éxito folletinesco la obra Los misterios de París, de Eugène Sue, en Journal des Débats. En parte puede decirse que pica del melodrama romántico, aunque introduce cierto carácter moral y realista con la inclusión de las capas más bajas de la sociedad entre obreros de la época y prostitutas o el ataque al aburguesamiento parisino. Otro no menos exitoso fue El judío errante, publicado en Le Constitutionnel. Tras él, muchos de los citados, incluido Paul Féval, autor del ya mencionado El jorobado, que replicó a Sue con su gótica Los misterios de Londres, curiosamente, sin conocer la propia ciudad de Londres.

Juan Valera

Juan Valera

En España, destacan autores como Valera, que dio a conocer su Pepita Jiménez por entregas, o como Galdós y su La Sombra o Doña Perfecta, ambas, junto a la de Valera, publicadas en La revista de España. Blasco Ibáñez dará para el folletín de El pueblo sus novelas valencianas como Arroz y tartana o La Barraca. Valle-Inclán, en medio de serios problemas económicos, sacará a la luz, por encargo de la editorial J. García,  su polémica adaptación a novela de la obra dramática de Arniches La cara de Dios.

Actualmente, en el mundo hispanohablante, existen dos términos que recuperan la novela de folletín y por entregas en el universo de la Red: la blognovela y la E-novela -también llamada Enovela. En inglés son varios los términos (blognovel, blogel, blovel), aunque el más aceptado es Blook: unión de Blog y Book.

Hernán Casciari

Hernán Casciari

Por un lado, el argentino Hernan Casciari, también conocido por su colaboración con El País en el Blog Spoiler, es considerado el creador de la “blognovela” con su obra Diario de una mujer gorda que más tarde fue publicado por Plaza&Janes con el título de Más respeto que soy tu madre. Los principios que Casciari propone para la creación de una blognovela están contenidos en el escrito La blogosfera hispana, donde señala la importancia de: el tiempo real, la interacción, la narración en primera persona, simplicidad de argumento, verosimilitud de lo narrado, voyeurismo del lector -no defender el escrito como obra literaria escrita para el público- y el anfitrionazgo -captar a los lectores facilitando la lectura con hipervínculos y pop-ups, dado que los lectores llegan a través de motores de búsqueda y no siempre aterrizan en el primer capítulo.

A. Vázquez-Figueroa

A. Vázquez-Figueroa

En el costado de la E-novela -o Enovela-, aunque no están claras las diferencias con el término “blognovela”, tenemos autores como Pérez Reverte, Alessandro Barrico, Pablo Paniagua con sus obras Esex, la mujer del bigote, Cadáver a solas, Balas de plata y 365, Andrés Pérez Barrero con La última utopía, Alberto Vázquez-Figueroa y su Por mil millones de dolares o Agustín Cadena con En busca de los sueños perdidos. En el caso de Paniagua damos con un Manifiesto del escritor web, donde podemos leer:

(…) ante el desdén de una industria editorial que desprecia la literatura como arte, los narradores, que no practicamos las formas y contenidos de la banalidad, tenemos la obligación de buscar nuevos espacios para dar salida a nuestro trabajo. En este punto, y gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, que convergen en una red donde fluye y se comparte de manera libre la información, es donde el escritor puede ir en busca de un nuevo tipo de lectores: los lectores del futuro. El Internet, entonces, se convierte en un salvavidas momentáneo para aquellos creadores que apostaron por el arte y la literatura, teniendo en cuenta, sin embargo, que son muy pocos los que asumen el riesgo de regalar su trabajo y de ser algo más que comentaristas ocurrentes, o dedicarse a la comicidad, lo que a la postre arroja una panorámica desalentadora en referencia a los contenidos y ahuyenta el interés de la crítica y la prensa escrita para tratar las obras literarias que se generan bajo tales circunstancias.

Exex, la mujer del bigote

Exex, la mujer del bigote

Cabe deducirse que, para Paniagua, aún teniendo un claro referente en el folletín y las novelas por entregas, algunas blognovelas o Enovelas, se desarrollan en una línea contraria al comercialismo de la novela de papel, más en consonancia con la literatura entendida como arte, aprovechando las nuevas tecnologías para entregar a la lectura obras gratuitas y “regaladas”, sin un interés económico, al menos, como principal finalidad.

Así, este nuevo género de novela en la red, puede cumplir bien un objetivo de proyección, de presentación de un autor y su obra cara a dar el salto editorial a la novela de imprenta y papel, o puede tratarse de un objetivo subersivo frente al mercado editorial centrado en el best-seller, en la venta de ejemplares. En ambos casos, estamos ante un género que toma pie en los inicios del siglo XX, por su modo de publicación por entregas, en el que las nuevas tecnologías permiten lo que podríamos llamar vanguardia y renovación de la prosa, así como no siendo una literatura de masas es plenamente accesible en el mundo actual a una inmensa mayoría de lectores y escritores.

Héctor Martínez

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2 comentarios »

  1. nahuel said,

    ola soy estudiante secundario de argentina y estoy haciendo un trabajo sobre el folletien el blog y la novela por entrega me gustaria saber si me puedes ayudar mandandome algo hacerca de que relaciones tiene el folletin con el blog las ventajas y desventajas de los mismos gracias.

    att: nahuel

  2. Elora (de Lda) said,

    ¡Hola Héctor!

    Aquí me tienes, por alusiones, je,je…
    Me ha gustado mucho el artículo. Realmente, creo que este tipo de literatura está infravalorado, pero ha ayudado mucho a que la gran masa conociese a los autores, y se decantase por la lectura como pasatiempo, con la consiguiente ayuda a su nivel cultural.
    Hoy día es distinto, quizá nuestros blogs no tengan el corte romántico de los folletines decimonónicos, pero cumplen idéntica función, acercar al autor a posibles lectores, y hacer las delicias de ambos, uno por sentirse leído, apreciado, y los otros, porque disfrutan de una trama interesante y envolvente, sin gastar apenas. Creo que los blogs tienen además la ventaja de que podemos comentar y ser comentados, con lo que se estrechan los lazos, y también las fidelidades, obvio.
    Para mí el blog surgió como modo de saber qué opinaría la gente de mis escritos, y ha superado mis expectativas, desde luego. Sobre todo, teniendo en cuenta que las cosas que de verdad considero Buenas, con mayúscula, nunca las he colgado en la red, me las reservo, al blog va aquéllo cuya calidad me parece algo más mediocre, para ver las reacciones de los lectores. Así quise yo emprender la aventura en la red, probar suerte con lo menos bueno, porque eso me daría ánimos. Debo confesar que estoy satisfecha.
    Como tú bien nos cuentas, grandes autores, clásicos hoy día, también hicieron sus pinitos por entregas, y recurrieron a ello cuando sus circunstancias lo requerían, por tanto, el género es tan digno como cualquier otro.
    Me ha encantado cómo has expuesto el tema.
    Te sigo leyendo.
    Un gran abrazo.


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