15/07/2018

LA RAE, LA CONSTITUCIÓN Y EL SEXO

Posted in Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , , a 12:44 por retratoliterario

Primera vez que oigo que las mujeres no están presentes en la Constitución. Se lo he escuchado a Carmen Calvo, nada más y nada menos. Que hay que redactarla con un lenguaje inclusivo, dice. Y yo que pensaba que la lengua era de facto inclusiva.

ls

Resulta, según su señoría la vicepresidente Carmen Calvo, que «el género masculino traslada imágenes masculinas». Es toda una novedad lingüística, la verdad. Jamás se me ocurrió pensar en una piedra con atributos femeninos. O a un árbol con rasgos varoniles. De hecho, ignorante de mí, creía que la palabra piedra era femenina gramaticalmente, sin apelar a su sexo, si lo tuviese. Igual me sucedía con árbol, que era masculina al margen de representarme su sexualidad. Y así con búho, mosca, persona, bebé, personaje, vástago, hormiga… cuyos referentes sí tienen sexualidad, pero cuyo género gramatical no guarda relación con aquel. Por si acaso: no, no son excepciones a regla alguna. Son demasiados para ser excepciones. Propongo los epicenos como ejemplos bien claros de lo que quiero explicar. Lo que es de excepción es oír esto de una vicepresidente y a tenor de encargar a la RAE —hay que echarle un par— un informe no vinculante para una nueva redacción con lenguaje inclusivo de la Constitución —según se avanza es más grave—.

Este tipo de planteamientos se han refutado hasta la saciedad por aquellos profesionales de la lengua (lingüistas, académicos, hispanistas, escritores, correctores…). Pero como el que oye llover. ¿Para qué el ignorante va a prestar oído cuando habla el que sabe?
Ocurre, por enésima vez se explicará, que el género gramatical es inmotivado. Esto significa que el género gramatical en nuestro idioma no tiene que correlacionarse con el sexo de la realidad nombrada. Dicho para tontos: una cosa es el género gramatical y otra es el sexo del ser, y no guardan una relación normativa género-sexo. Que una palabra como personaje sea de género gramatical masculino no implica ipso facto que todos los personajes de mi novela sean varones y no haya una sola mujer.

Por otro lado, en nuestro idioma el género gramatical masculino —que no sexo varón— se considera género no marcado. ¿Qué quiere decir no marcado? Pues que es el género por defecto. También lo son el número singular, la tercera persona, o el tiempo verbal de presente, o la voz activa, sin que nadie haya puesto el grito en el cielo. Por defecto es lo predeterminado y omniabarcante, lo inclusivo.

Solo se motiva el género, o se marca, cuando en el contexto es relevante la distinción de seres por razón de su sexo para la compresión del mensaje. Por ello, en un estudio sobre los personajes de mi novela, hablaremos de personaje masculino y personaje femenino; o para distinguir diré Los niños y las niñas deben estar juntos, por ejemplo, con la intención de emitir un juicio contra la segregación escolar. Pero si hablo en general, sin motivar ni marcar, usaré los personajes y los niños, sin relacionar las palabras con el sexo.

Se debe a que existe el principio de economía lingüística. No es un principio que a alguien se le haya metido entre ceja y ceja, sino que es una observación de la funcionalidad comunicativa de la lengua. Cuando hablamos, de forma natural, para tener éxito comunicativo debemos transmitir nuestro mensaje al receptor de forma clara, sin artificiosidades ni excesos —lo que se conoce como redundancia— que compliquen la recepción y entendimiento del mensaje al ofrecer información innecesaria. Insisto, lo hacemos de suyo al comunicarnos, no porque la RAE lo diga, no porque sea norma, sino para hacernos entender mejor y más fácilmente por el receptor. Imagino que la Constitución y la legislación merecen cumplir este principio para no generar malentendidos, dificultades de comprensión que desvíen la atención sobre derechos y deberes fundamentales.

Seamos, incluso, algo más extensos aquí. No solo es cuestión de economía. Repasemos al Principio Cooperativo de Grice en la comunicación. Este principio postula un pacto natural en la comunicación que consta de cuatro máximas: cantidad (ser tan informativo como el intercambio requiera), cualidad (no aportar lo que se sepa falso o de lo que no se tenga suficiente certeza), relación (contribuir solo con lo relevante), modalidad (ser claro, breve y conciso evitando ambigüedad y oscuridad).

Ahora que ya sabemos que el género gramatical no es el sexo, que el género masculino no está marcado y que rige de forma natural la economía lingüística y la cooperación comunicativa, entenderemos que no hay ningún sexismo en que el masculino plural se emplee con valor universal, y que solo desdoblemos el género, ya flexivamente, con sufijación, ya con el determinante artículo o con heterónimos, cuando en el contexto sea relevante remarcar una diferencia también sexuada —motivaríamos el género en ese caso usando el género marcado, el femenino, por oposición al no marcado, el masculino—.

Quizás, dicho esto último, resulte evidente que se fabrica un problema de sexismo donde nunca lo hubo. ¿Para qué motivar lo que de hecho era inmotivado? ¿Por qué querer referir siempre al sexo desde el género cuando, de hecho, al ser inmotivado no se aludía al sexo? ¿Para qué marcar todo y eliminar lo precisamente no marcado? ¿Por qué inventar exclusiones inexistentes y exigir inclusión cuando ya era inclusivo? Cuando en la Constitución se dice los españoles, el referente son todos aquellos que poseen dicha nacionalidad, no solo los varones. Resultaría curioso que esa hubiese sido la pretensión de un texto que sostiene la no discriminación en su artículo 14 del Título I. Pero en un momento dado, por ignorancia o estupidez, o por oscuro interés, a alguien se le metió en la cabeza que, dado que se expresa en masculino plural, la palabra en cuestión refiere al varón e invisibiliza a la mujer —las «imágenes masculinas» de la señora vicepresidente—. Pero, realmente la mujer nunca estuvo invisibilizada en la lengua. De pronto se le adjudica a la lengua y a la redacción una intencionalidad que jamás tuvo y que esencialmente tampoco podía tener, una exclusión y una discriminación que jamás expresó.

Más absurdo es querer sustituirlo con la población española creyendo que el género gramatical femenino marcado visibiliza a las mujeres junto a los varones con un sustantivo colectivo. Es decir, que el género masculino invisibiliza a la mujer, pero el género femenino visibiliza al varón. Responderán que población actúa semánticamente de colectivo… tanto como el pueblo español o el censo, que son masculinos. No logro entrever siquiera cómo podría formularse la norma al respecto que mezclara —en realidad confundiera— el valor semántico, el género gramatical y el sexo del ser. Pero ya sabemos que eso es lo que menos les importa: quienes así hablan asientan ejemplos concretos ignorando que el sistema debe ser un todo coherente.

Lo inmotivado —que, recordemos, no hace diferencia sexual sino gramatical— de pronto lo han motivado para todo, creando un problema que no se daba. Casi habría que decir que ese supuesto sexismo lingüístico lo están cometiendo los mismos que lo denuncian y claman a diario contra la RAE. Quienes denuncian sexismo en la lengua son los que han puesto el sexismo. Matan sus propios demonios, pero nos lastran a los demás y perjudican un bien de todos: el idioma.

Las causas de todos estos disparates son las siguientes, según aprecio.

La más evidente, la influencia del inglés. En EE.UU y Reino Unido, la palabra gender es lo que nosotros entendemos por sexo, aunque su traducción literal es género. Es el eufemismo que en inglés se usa para no pronunciar sex, como acepción específica, mientras que de forma más amplia refiere el género gramatical, el género literario, el género humano… es decir, como conjunto, grupo, clase o tipo. En español, esto ha llevado a confundir el sentido de género gramatical, la clase de palabra según su flexión, con el sentido especial y biológico de la sexualidad. Y de aquí a identificarlos, creer que género gramatical y sexo son lo mismo, que uno representa al otro, y empezar a fabricar todo ese discurso del lenguaje inclusivo hay menos de medio paso.

La ignorancia de los rudimentos de la lengua es un factor importante. Muchos prejuzgan que por el hecho de hablar la lengua conocen la lengua, y que sus juicios al respecto del idioma son tan válidos como los juicios de los lingüistas y académicos, hasta el punto de enmendarle la plana a la RAE en público. Nadie, sin embargo, diría que sabe tanto o más de física de partículas que un físico, por mucho que la materia y esa persona estén formadas por partículas subatómicas.

Errores habituales derivados del desconocimiento, además de lo ya dicho, son la simplificación de la flexión en -o para el masculino y en -a para el femenino en todo caso. De ahí los gloriosos miembra y portavoza. Ambas son palabras de género común, y su género se expresa mediante el determinante artículo. La -o en miembro no es siquiera flexión de género gramatical. Peor aun es que en el compuesto portavoz tan siquiera exista ese espejismo de flexión. ¿Y las palabras que acaban en -e o en consonante? ¿Y los femeninos formados con -iz, -esa, -ina? ¿Qué hacemos con palabras como día que acaban en -a y son de género masculino? Poema, sistema, enigma, planeta, mapa… ¿Cómo justificamos desdoblar lo que no puede desdoblarse? ¿Qué hacemos con las palabras que al cambiarles el género cambia el significado: cólera, cometa, editorial…? Mucho me temo que la -o y la -a finales no indican siempre género o al menos, el género que creemos. Y esto es solo la punta del iceberg.

sexismo2

Es interesante comprobar que, precisamente, allí donde cabría interpretarse mayor igualdad, esto es, en palabras de género común, que no son más masculinas que femeninas, sin embargo, estas se sobrecorrijan con simplificaciones que marcan y subrayan la diferencia sexual. Portavoz y miembro son tan masculinas como femeninas —el/la miembro y el/la portavoz—. Sexismo debiera ser la actitud que ignora esto último y acentúa el sexo. Pero, sorprendentemente, no es así.

También sería recomendable pararse un momento a pensar si es correcto acusar de sexismo a toda la lengua por el género gramatical. Hagámoslo. Pensemos, ¿cuánto supone la cuestión del género gramatical en el sistema de reglas y signos que usamos para comunicarnos? Afecta al sustantivo, y desde este, por ley de concordancia, al determinante, al adjetivo, al participo verbal y al pronombre. ¿Y el verbo —salvo el participio—, adverbio, preposición, conjunción e interjección, que no lo tienen? ¿Qué pasa con la fonología y la fonética, la sintagmática y la sintaxis? ¿Y con la caligrafía, ortografía, ortología y la grafemática? ¿La morfología flexiva y léxica? ¿Y la fraseología o la pareomología? ¿La lexicología y lexicografía —un apunte haremos después— la semántica, la etimología? Objetivamente, tampoco por aquí se puede acusar de sexismo y extenderlo a toda la lengua y sus disciplinas, incluso aceptando —y no lo acepto— que hubiese sexismo en el género nominal —mínima parte y, además, solo referida a la pragmática—.

Otra causa, que ya he anunciado, es confundir los usos de la lengua —entramos en la pragmática—. Hay un ámbito público y otro más familiar, privado e íntimo. Hay un uso culto, formal y académico, sujeto a la norma; pero también puedo saltarme la norma, tomarme licencias con fines literarios y artísticos, publicitarios, reivindicativos… Decir portavoza públicamente con un fin y contexto reivindicativo, es perfectamente admisible. Discutirle en público a la RAE cuando la Academia recuerda la norma culta, no es prudente ni admisible. Pero ambas cosas ocurrieron a la vez, primero el uso retórico reivindicativo ante la prensa y poco después la discusión de la norma por parte de la portavoz o vocera Irene Montero, de forma pública. Y muchos salieron a aplaudir tan legítimamente lo primero como erróneamente lo segundo.

Tenemos derecho a usar la lengua como nos venga en gana; y por eso mismo nadie puede imponerme un uso de la lengua, más allá de la norma que establece el modelo. El uso de la lengua española es uno de los derechos constitucionales. Eso sí, es un deber aprender esta lengua —claro que la Constitución no obliga a que todos seamos filólogos—. Sin embargo, estamos asistiendo a que cargos en el poder, medios de comunicación y asociaciones subvencionadas estén subvirtiendo el derecho de usar por el deber de aprender un uso distinto del normativo, y quieren redactar la Constitución con lenguaje inclusivo. Por eso se recuerda a Orwell y la neolengua en estos casos, aquellas simplificaciones ignorantes de la lengua. Defenderé el uso en privado y en público de lo informal, retórico, reivindicativo, publicitario… cada cual puede tomarse la licencia que quiera para expresarse mejor. Pero no puedo defender que un cargo político o un gobierno imponga por encima de la norma lingüística y por ley los usos que en su ignorancia del idioma estime caprichosamente oportunos y preceptivos (por ideología, dogma, populismo, electoralismo…). Y menos que esa ignorancia sea la justificación para recomponer la Carta Magna que tiene también sus efectos jurídicos… —por ahí tampoco conviene jugar con fuego—.

Por cierto, que con esto no se hace sino dar la razón a la aceitera cordobesa que entendió en su convenio por los trabajadores solo los de sexo masculino a la hora de aplicar las subidas salariales. Los sindicatos saltaron, las feministas, y lo políticos y las redes sociales —que es como decir casi todo el mundo—. ¿En qué quedamos? ¿Aceptamos ya que la lengua es inclusiva per se o seguimos con que el género masculino representa solo a los varones? Unas veces esto, otras veces lo otro… ¿Está diciendo la vicepresidente Calvo, como apunté al comienzo, que en la redacción de la Constitución no están incluidas las mujeres? ¿Cuál es la norma? Sigo sin poder descifrar cómo se formularía la nueva norma sobre el género-sexo y sus diferentes concordancias. Lo siento, pero así no funciona la lengua.

flanagan-lenguaje-05

Otra causa es el virus ideológico, es decir, la pretensión de amoldar la conciencia del respetable al sistema de creencias manipulando las palabras antes que adecuarse a la realidad y transformarla, la cual queda velada. En otros términos, creer que cambiando la lengua se cambia la realidad, cuando solo se interfiere en el modo de representación lingüística de los individuos. El referente del signo lingüístico no cambia por alterar los planos del significante o del significado. Volvemos a Orwell o a aquello de que «no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan, ni tampoco del hombre predicado, pensado, representado o imaginado, para llegar, arrancando de aquí, al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente actúa», escribía, oh, sí, Marx en La ideología alemana contra las ingenuidades del idealismo —ya saben, no es la conciencia la que determina la materialidad, sino las condiciones materiales las que determinan la forma de conciencia—. Dicho de otra forma, cambiar las palabras en la conciencia del personal no cambia la realidad social, solo la encubre y distorsiona, solo aliena la conciencia para subordinarla al interés de la clase o grupo que pretende dominar o beneficiarse de la falsa conciencia inoculada.

Se achaca —es otra causa— una intencionalidad sexista a la lengua misma, que es casi tanto como achacarle a los cuchillos la intención de matar. Aquí se confunden lengua y hablante, herramienta y asesino. La lengua no es sexista, ni racista ni ejerce discriminaciones de ningún tipo. Son los hablantes los sexistas, los racistas etc. La palabra negro referido a una persona negra no implica racismo. Pero usar esa palabra con intención ofensiva y discriminatoria, sí. El racista en tal caso es el hablante, no la lengua ni la palabra negro. Por tanto, volviendo a algo anterior, eliminar la palabra, estigmatizarla socialmente, crear eufemismos… no erradica el racismo en la realidad, porque el racismo es la acción y conducta que luego refleja el decir. Nuestro racista podría usar otras palabras, figurar o metaforizar, para seguir expresando su racismo sin cortapisas.

El significado de las palabras viene determinado, con mayor o menor precisión en el diccionario, atendiendo a ese mismo uso de los hablantes, tanto en lo denotado —significado objetivo— como en lo connotado —significado contextualizado y subjetivo—. No es el diccionario el que adjudica significados, sino que recoge los significados empleados por la mayoría de hablantes. Quejarse de que figure, en la quinta acepción de la entrada del adjetivo fácil, «dicho especialmente de una mujer» para la expresión mujer fácil es absurdo. La expresión, usada por los hablantes y por los literatos, nunca se ha referido a todas las mujeres, pero sí es verdad que especialmente es expresión referida a la mujer, como también lo es mujer fatal, o lo son mujer de la calle, mujer del partido, mujer pública o mujer mundana ,—distintas expresiones para prostituta, por cierto—. Quejense a la comunidad de hablantes, no al mero registro. Pero, nada. Para muchos que ignoran la función de un diccionario que no es prescribir sino reflejar el habla actual la RAE es misógina, machista y muchas otras cosas nada bonitas, porque la RAE dice que... o según la RAE… o La RAE llama a las mujeres… o Para la RAE… —que son los rótulos que me encuentro—. Ahora bien, lo diremos una vez más, el diccionario no se redacta según debiera usarse una palabra, ni según lo que a la RAE le parezca, sino según se usa por la comunidad de hablantes. No es la RAE la que afirma la definición, la que crea la expresión y su contexto, y luego la imitamos los hablantes. El diccionario de RAE no es una norma sino un registro. No se adelanta al uso, sino que es posterior, sigue el uso de los hablantes.

El diccionario no establece lo correcto o incorrecto. No establece lo despectivo, peyorativo u ofensivo como correcto por reflejarlo, sino simplemente muestra su uso rutinario con determinado sentido por todos los hablantes. Cuando un alemán me llama Hurensohn, por fea que sea la palabra, agradezco que en el diccionario se recoja el sentido, para saber que me insulta y qué dice para insultarme. En un diccionario políticamente correcto, prescriptivo para un buen uso de la lengua, no aparecería el término, lo que no significaría que el alemán no pudiera llamármelo. Eso es lo que hace el diccionario, recopilar ese uso colectivo. Y no se trata de que un individuo particularmente no lo use. Bastaría que ese uno sepa su significado para demostrar con ello que está en uso y que, como hablante, no le es ajena la expresión.

Fueron alumnos de bachillerato en Tenerife quienes apuntaron a la RAE esto de la mujer fácil, animados por sus profes y jaleados por las redes sociales, políticos incluidos —quién no se va a subir a la ola mediática y surfearla cómodamente por un like, un retweet y una pose electoral—. ¡Alumnos! ¡Los primeros a los que se les debe enseñar y los primeros que deben conocer el uso del diccionario! Y al final la RAE tragó y lo cambió, eliminando «dicho especialmente de una mujer» y resumido a «dicho de una persona», aunque no haya uso habitual de la expresión hombre fácil. Vio más sencillo apagar ese fuego, y en lugar de referirlo especialmente a la mujer, referirlo a la persona. Ahora avivaré yo el fuego para la RAE… me pregunto yo, ¿por qué mantenemos que cornudo (-a ,-s) esté registrado como «dicho de una persona, especialmente de un marido»? Sobre todo a sabiendas de que se debe a un tratamiento socialmente despectivo y humillante de la sociedad machista. Parece ser que aquí hay dragones y se prefiere no explorar estos otros usos que radican, sin embargo, en lo mismo. Algo tenebroso podrían descubrir. Quizá que se están equivocando.

Pero no lo van a percibir. Se empeñan y persisten. Y para ello, para persistir, usan un falso fundamento en el que se amparan y que lleva aparejado un ridículo equívoco semántico: la evolución de la lengua. Afirman que esto es evolucionar la lengua, que todo lo demás es, por tanto, retrógrado. Con ello se pone en marcha otra dimensión, la demagogia.

Primero, porque mezclan dos rasgos distintos de los signos lingüísticos y que a muchos resultan paradójicos: su a la vez inmutabilidad y mutabilidad. En tanto que inmutable se entiende que las palabras no cambian en su significante o significado porque un individuo, un grupo, o un gobierno quiera, de la noche a la mañana; no es así, sino que los signos lingüísticos son mutables con el paso del tiempo y debido a cambios no forzados que se extienden en toda la comunidad de hablantes. Es muy arrogante autoafirmarse como el evolucionador de la lengua.

Segundo, es demagógico y perverso usar la palabra evolución con el sentido subrepticio de mejora bajo la capa de su sentido cambio, y con ello acusar a quien se oponga de retrógrado o primitivo. Es más arrogante todavía autoafirmarse como quien mejora la lengua.

Sabido es que los cambios en la lengua necesitan mucho tiempo, tanto para producirse como para poder valorar su aporte. Pese a ello, compruebo que hay personas que quieren cambiar a corto plazo y a golpe de ley el uso de la lengua y su norma, obligar a los hablantes a ello, y valorarlo desde el inicio como una auténtica mejora y un indudable progreso. Todo así, en uno y sin respiro.

Se olvida en estos casos, además, que los hablantes de español no son solo las gentes de España. Pedirle el gobierno de España a la RAE que asuma innecesariamente un lenguaje inclusivo —como si la lengua no lo fuese— para la Constitución española y no tener en cuenta que dichas decisiones afectan no solo a los españoles sino a los hispanohablantes de otros muchos países con el español como lengua nativa, quienes tienen también sus usos, y todos aquellos que lo tengan como segunda lengua, o que lo aprenden como tal… dicho de otro modo, a las otras veintidós Reales Academias de la Lengua Española —sí, hay en total veintitrés Academias reunidas en la ASALE, donde ponen en común criterios para la redación de, por ejemplo, el diccionario, la gramática y demás—. Esto esconde un inconsciente sentido nacionalista, un halo de apropiación del idioma español que no puedo suscribir.

Pero la causa mayor es, ni más ni menos, la histeria causada interesadamente a partir de hechos sociales despreciables, cuando no delictivos. La agitación de la calle, encubierta de feminismo y buenas intenciones, sin embargo, porta en su seno una pura y nuda misandria ideológica por la que se hace ver sexismo unidireccional por todos lados y en todo ámbito, incluido en la lengua, en el género gramatical y el diccionario. Si bien comparto frente contra el maltrato, la humillación, la discriminación, la agresión sexual o, directamente, el asesinato de mujeres —y de varones, niños, ancianos, extranjeros, homosexuales…— por parte de varones —y mujeres y niños y ancianos y extranjeros y homosexuales…—, y si bien me parece importante el factor socialmente reivindicativo, la movilización y la concienciación de los problemas de la sociedad, el estudio y la necesaria y pronta acción de la justicia sujeta a derecho, no voy a colaborar en proyectar la paranoia misándrica por la que el machismo está por todas partes y en todo ámbito. Sobre todo cuando tengo el conocimiento suficiente que me permite reconocer que no lo haya, como ocurre con la lengua. En la lengua, en todo aquello que he mencionado y analizado, no lo hay, cosa que espero haber demostrado no por ser varón, tampoco por autoridad como profesor, sino por haber explicado los errores de base, incluso la ignorancia plena, que detecto en tales opiniones respecto de nuestro idioma… No creo que haga ningún bien ni contribuya al feminismo ensalzar la ignorancia y a los ignorantes. Insisto, como otras tantas veces he hecho, en que el feminismo posee más que sobradas, auténticas y fundamentadas razones, como para dejarse arrastrar por iluminados tuercebotas que buscan su minuto de gloria exhibiendo sin pudor y sin enmienda su analfabetismo. El feminismo tendría, de hecho, que ser el primero en encararlo, si no quiere verse identificado y rebajado con la incultura —aunque naciera de la cultura, del conocimiento, de la razón y del derecho— y la mera turba callejera.

lenguajenosexista

Más aún, no colaboraré cuando son la política, la lucha de poderes, la ideología o la subvención económica cada vez mayor, las que dirigen este concierto tan desafinado en cuanto a la lengua y se imponen e intimidan a instituciones, académicos, filólogos, escritores, hispanistas, correctores y cualquier autoridad… que saben mejor que cualquier otro de lo que hablan cuando de la lengua hablan. Temo, como Tagore en sus Recuerdos, «más que al mal, los intentos tiránicos de crear el bien. Por la policía punitiva, política o moral, siento un saludable horror».

Antes que destrozar el español, con sobrecorrecciones concretas que ignoran el resto del sistema, correcciones que se aplican a unas y no a otras palabras que, sin embargo, se construyen o han seguido procesos iguales… propongo algo de conservación, abandonar el español y asumir el Pipil o Nahuat de San Salvador, lengua pronta a extinguirse y sin marcas de género gramatical que la ignorancia pueda confundir con el sexo. Pero, mucho me temo que sería infructuoso, que encontrarían otras razones o justificaciones para seguir tachando la lengua de machista. Y yo seguiría enseñando que la lengua nos permite hablar y expresarnos, y que el machismo está en el uso del hablante, como el asesino en el uso del cuchillo, y no en la lengua o el cuchillo.

Héctor Martínez

Anuncios

11/02/2016

“THANATOPIA Y OTROS RELATOS”, EL LADO OSCURO DE RUBÉN DARÍO

Posted in Prosa, Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , a 15:33 por retratoliterario


Thanatopia y otros relatos (2016), publicado en febrero de 2016 celebra al escritor nicaragüense en el Centenario de su fallecimiento y a las puertas del 150º Aniversario de su nacimiento el año próximo


THANATOP_FRONTFICHA TÉCNICA DEL LIBRO:

TÍTULO: Thanatopia y otros relatos
AUTOR: Rubén Darío (1867-1916)
GÉNERO: Narrativa / Antología de Cuentos de terror.
ISBN-13: 978-1523935352
ISBN-10: 1523935359
EDICIÓN A CARGO DE: S. Del Hoyo Bascuñana y H. Martínez Sanz.
ILUSTRACIONES: Iván M.I.E.D.H.O.
ENCUADERNACIÓN: Rústica.
FORMATO: 362 páginas, 15×22 / Papel Crema.
EDICIÓN Y FECHA: 1ª Edición en España, febrero de 2016.

Hace cien años fallecía el apodado Príncipe de las Letras Castellanas, Rubén Darío, creador del Modernismo literario y embajador de la lengua española y su literatura. También fue un hombre angustiado por la idea de su muerte y por el lado oscuro de la vida. Esta es la razón de que S. Del Hoyo Bascuñana, H. Martínez Sanz y el artista contracultural Iván M.I.E.D.H.O. hayan unido esfuerzos para la edición independiente del volumen Thanatopia y otros relatos (2016), una selección de la narrativa y cuentística más gótica de Rubén Darío, publicada en honor del poeta y el Centenario de su fallecimiento, en febrero de este 2016.

El título elegido para el conjunto se corresponde con el título del relato de terror más conocido de Rubén Darío, Thanatopia. Pero hay otra razón para esta elección, que el origen de su obra más oscura nace de la angustia y miedo a la muerte que desde muy joven padeció el poeta. Una muerte que encaró finalmente y cuyo Centenario se celebra ahora.

El volumen recoge de treinta y tres relatos, cuatro ensayos y artículos, a los que adjunta un discurso al alimón de Pablo Neruda y Federico García Lorca en Argentina honrando la memoria de Rubén Darío, con el que se cierra la antología.

Los cuentos han sido seleccionados por S. Del Hoyo Bascuñana y H. Martínez Sanz según su relación con el misterio, el terror, lo macabro o la fantasía, en su contenido o en su atmósfera, y corregidos a los usos actuales del español, respetando siempre al genuino Rubén Darío. Se cuentan entre los textos más conocidos Thanatopia, Betún y Sangre, La larva, La pesadilla de Honorio, La extraña muerte de Fray Pedro, El caso de la señorita Amelia, El Salomón negro, El perro del ciego, Historia prodigiosa de la princesa Psiquia. «El criterio de selección es amplio, porque queríamos homenajear al poeta editando el máximo de sus textos relacionados con la literatura de terror, y por ello tuvimos en cuenta no solamente el contenido, sino también el tono, la atmósfera del relato o el aspecto psicológico y fantástico. Así, la oscuridad de Thanatopia  puede compartir páginas con el extraño modo de presentar el “arte por el arte” en  el apasionamiento evasivo, oriental y fetichista de La muerte de la emperatriz de la China o con la crueldad de El perro del ciego».

En cuanto a los artículos y ensayos, se han reproducido un artículo narrativo sobre experiencias sobrenaturales con el título La boca de sombra, emparentado con Víctor Hugo, el texto elegíaco por la muerte de Oscar Wilde titulado Purificaciones de la piedad, y dos ensayos que Rubén Darío escribió sobre la producción de Edgar Allan Poe, a quien leyó profusamente hasta empapar su obra del influjo del escritor de Boston.

Thanatopia y otros relatos cuenta con la generosa aportación del artista Iván M.I.E.D.H.O., siete de cuyas obras de la inédita serie Disrupted Mirror acompañan a los relatos de Rubén Darío. Se trata de instantáneas en blanco y negro tratadas digitalmente para lograr el efecto de espejo roto y la deformación del individuo reflejado, su desdoble perturbador (disrupted) en otro ser diferente y aterrador. La fuente directa al cubismo abstracto y geométrico o al surrealismo es evidente, junto al tema de la imagen propia en la sociedad y el doble desde una perspectiva artística nueva que se suma a trabajos anteriores sobre el mismo tema como la series artísticas Eidolon y Doppeltgänger.

Del Hoyo Bascuñana proviene de los estudios de Ciencias Políticas, pero, sobre todo, de la pasión por la literatura de misterio y terror, de Edgar Allan Poe y H. P. Lovecraft. A la labor de S. Del Hoyo Bascuñana se debe, por ejemplo, la inclusión en el volumen de los artículos y ensayos de Rubén Darío sobre la obra de Poe, por ser el modelo a seguir del nicaragüense. En sus propias palabras: «Aunque los adornos son de Baudelaire, los cimientos del relato dariniano están en Poe, la exquisitez del léxico y la plasticidad de la descripción beben de él».

H. Martínez Sanz, por su parte, es el dariniano confeso. Ha trabajado y defendido a ultranza la figura y obra de Rubén Darío, y no es raro que en sus novelas, ensayos o poesía aparezca alguna referencia al nicaragüense. Desde ámbito de la docencia de Lengua y Literatura y Filosofía, siempre ha sostenido una visión mucho más abierta y amplia de Rubén Darío y su obra en su tiempo, así como sobre su influencia en la literatura hispanoamericana y española. El escritor justifica el volumen Thanatopia y otros relatos del siguiente modo: «En el espíritu de Rubén Darío hay un mar en zozobra de terribilidad sobre el que se sostiene toda su creación y sin el que no podremos entenderlo propiamente».

12/10/2015

LA DEFENSA DEL HISPANISMO POR RUIZ AMEZCUA (A PROPÓSITO DE GABRIELE MORELLI)

Posted in Ensayo, Prosa, Unas noticias y otros tagged , , , , , , a 11:43 por retratoliterario

Manuel Ruiz Amezcua

Manuel Ruiz Amezcua


Viene del artículo anterior, a modo de coda, pues así es su función. A la presentación del trabajo del profesor Gabrielle Morelli del que hablábamos, las Cartas de amor de Pablo Neruda, estaba invitado Manuel Ruiz Amezcua. Su intervención fue ese epílogo necesario a propósito de Gabriele Morelli, a propósito de los que allí, hispanos, al fin y al cabo, estábamos.


Amezcua es un poeta conocido por ser desconocido; o nombrado por ser ignorado. Como señala Muñoz Molina al prologar la reciente Del lado de la vida. Antología [1974-2014]:

Voces solitarias que claman en el desierto, y que definen al poeta como aquel que se opone al mundo, el que se queda al margen, el que prefiere no secundar ni transigir, el que mira como un engaño esa otra dirección, también originaria, que puede tomar la poesía, la de la contemplación serena y templada o la de una celebración de lo que existe cercana a la ebriedad. (…) sorprende todavía más que una voz poética que desde el principio se instaló en una soledad orgullosa y hasta desafiante haya persistido durante tanto tiempo en esas mismas condiciones, que en parte son elegidas y en parte son forzadas, y que dicen mucho sobre el estado de nuestra literatura y particularmente de la poesía que se escribe, se publica, se premia, se celebra o se ignora en nuestro país. (…) Su travesía del desierto ha resultado una residencia en el desierto.

Desierto es otra forma de nombrar el vacío, el ignorar, el silencio. Es lo que Amezcua ha recibido tiempo ha: el vacío de los otros que lo ignoran y callan sobre él. Pero, incluso eso es una celebración para el propio Manuel que no quiere ser parte de la masa de poetas croqueta (citado de José Hierro) escribiendo una y otra vez el mismo poema descafeinado. Aunque es algo que lo condena, no al silencio que ya lo rompe él, sino a la sordera de los demás. El desierto, una vez más.

Mentiría si dijera que acudí a Casa América sólo por un poeta, Neruda. Mentiría si dijera que no sabía que Amezcua estaría en la mesa y que simplemente me lo encontré. Mentiría sólo por agradar a los que evitan ese desierto al que está condenado Manuel Ruiz Amezcua. El caso, sin embargo, es que no quiero mentir. No quiero agradar. Comparto demasiado con él, cada uno en su desierto.

Los dos publicamos una antología en el mismo año de 2014. Los dos bebemos de las mismas fuentes españolas de lectura (Quevedo, Machado, Unamuno, Miguel Hernández, Lorca, Blas de Otero…). A ninguno nos sale el versolibrismo. Los dos reasumimos la tradición para no quedarnos en ella. Los dos criticamos la laureada posmodernidad:

Hoy, el carnaval posmoderno intenta acostumbrarnos a otras cosas tan contrarias a lo dicho por los griegos: la poesía viene de las entrañas de la vida en creación y movimiento. (…) La poesía no debe ser sierva nunca. Cuando lo es, se le nota demasiado.

Todos los buenos poetas veranean una temporada en el infierno. Allí se broncean y luego residen en la tierra y en su luz. Dudo que esto sea hoy valido para el carnaval posmoderno y su adicción a los narcóticos. La ironía, principalmente, nos lo resuelve todo, según ellos. Para los posmodernos el mundo esta lleno siempre de buenas intenciones, no se percatan de que en poesía hay que ser buen poeta y luego tener buenas intenciones. (…) Eso que se ha llamado posmodernidad parece hecha por los herederos de los que han vencido, y los que han vencido tienen siempre una doble misión: la primera, que no olvides tu derrota, y la segunda, que nada te redima, ni siquiera el arte. El carnaval posmoderno ha consistido, sobre todo, en extinguir la memoria de la historia. En la poesía posmoderna han podido más lo prejuicios que las ideas.

Este dardo lanzado no era el inicio, pero fue el objetivo. La actitud posmoderna tiene ese cariz de continuo simulacro y persistente virtualidad, que ha perdido el ansia de autenticidad. Para Amezcua, hoy lo que hay es temor a nombrar las cosas, marcando la distancia entre el nombre y la cosa, entre sensación y certeza; se oculta para entretener a una sociedad en la que todo es virtualidad y puro simulacro. En la pretendida posmodernidad hay, afirma, una continua tendencia a la mera distracción, a la invisibilidad de ciertas cosas, y al uso y abuso de una ironía que ha perdido su función original. Tal cual lo afirmaba David Foster Wallace, y es que la ironía siempre ha sido una de las mejores herramientas a utilizar para desvelar lo que se escondía tras una máscara, para desacreditar ilusiones y diagnosticar las desagradables realidades, pero lo posmoderno ha convertido a la ironía en un fin en sí misma que en lugar de liberar, esclaviza.

En nuestro caso, para Amezcua la ironía posmoderna de la poesía nuestra es una máquina de parir falsos y más falsos poetas enganchados a la misma cuerda de la impostura. Una cosa nostra, ha llegado a afirmar, de los poetas oficiales alimentados por y alimentadores del poder.

Por esto que sentenciara en su intervención:

La grandeza de un escritor radica en que veamos en él una verdad que se nos había escapado.

El desierto en el que él se encuentra, no es único. Él sabe que no es una originalidad ni una particularidad suya. Y que no es la única víctima de los mismos. Y vino a extrapolar esa situación suya a la de Gabriele Morelli, el hispanismo y la cultura española.

Manuel Ruiz Amezcua (durante el acto en Casa America)

Manuel Ruiz Amezcua
(durante el acto en Casa America)

Obsérvese que titulé con la defensa del hispanismo, que no simplemente defensa de la hispanidad. Aunque he de reconocer que lo hice con la malicia del que sabe que, al leerse lo que Amezcua subraya, o lo que compartimos, habrá voceras que vengan a tachar de esto y lo otro a uno o a ambos. Y así, antes de que hablen los voceras, tengo tiempo de diferenciar entre un término y otro. Porque hablamos de hispanismo, del estudio, investigación y defensa de la cultura en español, de la cultura en y de España e Hispanoamérica, y no sólo de hispanidad lo cual en DRAE es relativo únicamente a España o la antigua Hispania romana. Hablamos, pues, de hispanismo.

Y daré un dato curioso. El Instituto Cervantes tiene publicado un listado de hispanistas por países y, ¿a que no averiguan qué país cuenta con mayor número de hispanistas? Ni más ni menos que los EEUU, con 5156 hispanistas. El segundo es España, con 577, muy seguido de Francia y de Alemania. Es curioso y a mí no deja de maravillarme comprobar como en España no haremos nada por nuestra auténtica cultura. Los estudios de la cultura española e hispanoamericana de mayor enjundia y respeto, los trabajos más objetivos, no los realizan hispanistas españoles, sino los que para Dámaso Alonso eran los hispanistas extranjeros. Poco nos importa nuestra propia cultura, y poco hacemos por estudiarla y propagarla. Son otras Universidades fuera de nuestro propio país, las que han convertido el estudio del fenómeno español en cátedra. Aquí no. Porque aquí no le vamos a reconocer al hispanista su trabajo ni vamos a ayudarlo demasiado, pero vamos a premiar otra cultura, la que sale en la pantalla, la que Amezcua llama los visibles del meneo mediático.

No pocas veces, las personas que trabajan para la cultura española tienen que pagarse de su bolsillo viajes, hoteles y demás. Me refiero a los que trabajan duramente y son invisibles. Con los visibles, los mediáticos, no hay problema, ya sabemos lo que pasa. El meneo mediático oculta y anula el trabajo honrado de millones de personas en el mundo.

Los visibles, como puso de ejemplo a Fernando Trueba o a la Pantoja, a quienes no importa decir que no se sienten españoles o a quienes no les importa robar a los españoles mientras les aplauden los mismos a los que roban. Truebas y Pantojas son sólo el ejemplo de que se premia al enemigo; pero también la prueba de que el español medio tampoco parece apreciar mucho su propia cultura o su propio bolsillo.

Los hispanistas son una parte muy importante de la verdadera España y hacen su trabajo por muy poco. Muchas veces por nada. Y siempre por amor al arte. Porque se sienten parte de España a través de su cultura. La mayor parte de las veces, el Estado español no les reconoce su trabajo, no les da un cheque de cuarenta mil euros como al señor Trueba, ni todos los demás euros, millones, que se le han dado al señor Trueba desde que empezó a rodar. Por no hablar de la propaganda, que ésa es otra cosa.

Para los hispanistas, una vez más, como para tantísimos españoles invisibles, España es mala madrastra, no madre amantísima. Para el señor Trueba y para la Pantoja, hija predilecta de Andalucía, sí ha sido España madre amantísima, y lo sigue siendo. A ninguno de los dos se le ha obligado a devolver el dinero.

Que Amezcua se quedó a gusto en su intervención, sí, es verdad. Cortó cabezas figuradamente. Que a Trueba se le seguirá defendiendo el chascarrillo desde el medio y aún le estaremos dando dinero, o que la Pantoja tendrá una caterva de individuos aplaudiendo a la puerta de la cárcel cada vez que le den un permiso y gritando un ¡olé! cada vez que toreé al sistema penitenciario, también son verdades, pero no son figuradas ni cortan cabezas. ¿Son ellos los que más hacen por nuestra cultura? ¿Son éstos los que ha de pasar por encima de hispanistas e investigadores invisibles que mantienen viva la cultura de lo hispánico, nuestras letras, nuestras artes, nuestras tradiciones? Los Truebas y Pantojas representan lo que Ruiz Amezcua denomina los visibles; Garbriele Morelli, por ejemplo, lo que denomina el invisible (aunque al caso, los verdaderamente invisibles son los hispanistas españoles):

Una vez más, la verdadera España está ausente. La mejor España está ausente. Una vez más, los que trabajan e investigan fuera de España forman parte de la verdadera España, que también está dentro pero es invisible. La han hecho invisible los medios de comunicación y los políticos. Esa España no les interesa para sus fines. (…) A los hispanistas debemos muchas cosas. Gran parte de la mejor crítica literaria la están haciendo ellos hace tiempo. En España ha habido siempre muy buenos críticos literarios, y ahora también los hay, pero son invisibles, los mantienen ocultos los del baboseo mediático. Aquí, gran parte de los críticos más evidentes y semanales se dedican a darle sebo a sus intereses y a crear un lenguaje que no encierra nada, abstruso y tan hermano del esperanto como del esperpento.

¿A quién damos las gracias, a Trueba o a Morelli? ¿A la Pantoja o a Oreste Macrì? ¿Quién era, con sus particularidades, Raymond Carr, que se nos fue en este año? Y sin embargo le llenamos el bolsillo y le hacemos más fácil la vida al que nos escupe y nos enmienda la plana con palabras vacuas de algún discurso comprado en los saldos de las ferias de ideología antigua y de ocasión, al que nos viene bajo el paraguas con color, que al que nos estudia y ensalza lo que de bueno tengamos. Sí, somos dignos de estudio en España, de eso no cabe duda.

Los que aparecen en exceso suelen ser de todo menos libres. La cosa no sólo está viciada en la política, aquí huele a lo que huele.

La democratización hedónica, como dijera Umberto Eco, con el principio máximo del todo vale es lo que aúpa las sandeces de Trueba y los delitos de la Pantoja entre aplausos, lo que celebra la verborrea lírica que hoy se derrama indecente en varios locales de la capital cuando hemos decidido que el vaso está medio vacío y antes que deprimirnos lo rellenamos de cualquier otra cosa, sin importar qué. Ni tan siquiera es relativismo, como dicen, porque el todo vale lo que significa es ¡y qué más da!

Pues a Ruiz Amezcua le da, a Morelli le da, a los hispanistas (les guste o no el nombre) les da, a mí me da, a unos cuantos nos da. Y ya sabemos que nuestro lugar es el desierto y la condena a la invisibilidad, porque a otros les da por la polémica artificial y en ello se va la atención y el presupuesto. Pero eso no nos hace desaparecer a los que nos importa.

Por Héctor Martínez

22/04/2014

“ANTOLOGÍA POÉTICA” (MUNDI BOOK, 2014), de Héctor Martinez en Librería Lé y La Noche de los Libros

Posted in Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , , a 12:36 por retratoliterario

 

 

Libreria Lé - Editorial Mundi Book - Héctor Martínes Sanz - web

LIBRERIA LÉ

El día 23 celebramos el Día del Libro y la Noche de los Libros. Estaremos abiertos hasta las 22 horas y habrá un 10% de descuento en la compra de libros. Además, os hemos preparado estas actividades:

18 horas- CUENTACUENTOS INFANTIL. Cuentos contados con Kamishibai (teatro de papel).

19.30 horas- PRESENTACIÓN. La editorial Niram Art y Mundi Book Ediciones nos acompañarán para presentarnos tres de sus últimas publicaciones. Como véis, hay para todos los gustos:

9, de Fabianni Belemuski – Relatos de ciencia ficción.
Antología poética, de Héctor Martínez Sanz – Poesía.
Los hijos de pauta, de Diego Vadillo López – Ensayo.

Y a partir de las 19 horas, regaremos la tarde con vino: Luna Lunera, un excelente tempranillo de las bodegas Biosca, que además tiene un nombre muy acorde con la Noche de los Libros.¡Os esperamos!

logo

Logo2MundiBook

17/07/2013

EDICIONES MUNDI BOOK Y LA CULTURA ACTIVA

Posted in Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , , , , , , , , a 22:24 por retratoliterario

Logo2MundiBook

Logotipo Ediciones Mundi Book

A lo largo de los últimos años he podido conocer una gran cantidad de proyectos por la cultura activa volcados en sacar a la luz un arte y una literatura desoída, enterrada, invisible dentro de un mundo de multinacionales de la comunicación. Se oye decir en entrevistas y debates lo que se ha convertido en muletilla y tópico, la crisis del arte, la crisis de la poesía, la crisis de la literatura… Y muchos nos empeñamos en negarla una y otra vez, a golpe de exposición, de publicación de libros, de recital, de cuenta cuentos, de representación teatral, de conciertos, que nos vamos cruzando por cada esquina de la ciudad. Este blog mismo vio la luz y ha crecido dando a conocer muchas de esas obras tan excelentes como desatendidas que circulan por el mundo, incluso de autores clásicos. ¿Crisis? Más bien ignorancia, falta de interés, ceguera.

Una iniciativa editorial española, de la que vengo a hablar como ejemplo, sacaría los colores a varios grandes grupos mediáticos por el carácter emprendedor, la amplitud de miras y el abanico de propuestas que saca adelante al cabo del año. Me refiero a Ediciones Mundi Book, cuya concomitancia con los objetivos de este blog le hace ganarse un hueco entre sus post.

Para empezar, Ediciones Mundi Book, desde su nacimiento no se ha conformado sólo con el territorio nacional, sino que pronto ha pegado el salto al charco y ha entrado con fuerza en Hispanoamerica. A la nómina de novelas como Baúl de serpientes de Fernando Podadera Cobo, El Gen. Las ruinas de Magerit de Covadonga González-Pola o la colección de relatos Delicias amargas de Carmen Cuarzo, hay que añadir obras como La herencia del frío, salida del precoz talento de Andrea Fischer o Puentes inconexos de Anchía Vindas, entre otros. Su vocación pareciera ser abarcar la literatura en lengua española sin límites geográficos o ideológicos, tal y como la cultura tampoco los tiene o los derriba si los encuentra. El afán cosmopolita e internacional de Ediciones Mundi Book denota ya un empuje muy difícil de encontrar a día de hoy.

Invitación Universidad Autónoma de Centro América

Invitación Universidad Autónoma de Centro América para Lanzamiento “Puentes Inconexos” de Alexander Anchía Vindas

Es de destacar el notable e innovador trabajo que las portadas de sus libros exhiben. No son, desde luego, las habituales que vemos en las librerías. Se reconocen de lejos, en sus tonalidades crema, azul, degradados o la explosión de colores tipo neón, haciendo de cada libro una experiencia única, variopinta y diferente, a la vez que bien adecuadas al contenido del texto. Sobresalientes diseños del equipo gráfico sobre obras de artistas e ilustradores con los que cuenta Mundi Book para sacar sus ediciones.

Por otro lado, la atmósfera que crean alrededor de sus libros sigue los patrones de otro concepto muy distinto al tradicional. Las presentaciones no sólo acercan el libro hasta el público lector, sino que aproximan al autor con el que la gente puede departir sin cortapisas, durante y después del evento. Es algo que he visto gusta tanto a los escritores como a los lectores, contar con ese contacto directo en encuentros tan cercanos, de carne y hueso, intercambios sin barreras que facilitan la inmediatez de las relaciones culturales y las colaboraciones. Ediciones Mundi Book ha entendido bien que entre el público asistente siempre hay un vivo bullir de creadores y promotores cuyo papel es vital para los actos que realizan, pues se fomenta la cooperación cultural, siguiendo aquel consejo «aprende a sumar y multiplicar» en lugar de restar, limitar y dividir. Es lema de la propia editorial: «El trabajo de la Editorial con cada uno de sus libros no termina hasta presentarlos al público en actos y lanzamientos de las obras en las principales salas para promocionar los títulos de nuestros autores».

Para sorpresa del que escribe, resulta fascinante encontrar dentro de Ediciones Mundi Book el Círculo Literario Mundi Book, desde donde, casi cada fin de semana, se organizan talleres literarios totalmente gratuitos y de libre acceso, con escritores invitados, sean o no de la propia Editorial —es decir, que no es marketing—, tertulias, recitales y cuenta-cuentos abiertos a todos los participantes. Si no puedes acudir, como ha sido mi caso más de una vez… ¡se emiten a través de la Red! —sí, han leído bien, en directo—.

Momento de un acto del Círculo Literario Mundi Book

Momento de un taller del Círculo Literario Mundi Book

Seré viejo en estas cosas de la tecnología y la virtualidad, pero Mundi Book no parece serlo. Al contrario, aprovecha con acierto y profesionalidad recursos como éstos y los pone a disposición de quien quiera disfrutarlo. No sería tampoco la primera vez, ni la última por lo que he sabido, que un lanzamiento de libro de Ediciones Mundi Book haya contado con invitados por videoconferencia estrechando las márgenes de este mundo nuestro con el único objeto de difundir cultura, de traer las voces de doctores y profesores de Universidades extranjeras hasta nosotros, tendiendo puentes entre continentes que la naturaleza mantiene separados. Sin ir más lejos, la reciente presentación de la obra del escritor Anchía Vindas, titulada paradójica pero muy a propósito Puentes Inconexos, contó con la presencia virtual de doctores, profesores y académicos de la Universidad Autónoma de Centro América y de público pues se emitió en abierto también para el Auditorio de esta Universidad. Puedo asegurarles que fue un lanzamiento de libro de gran magnitud y muy diferente a la charla aburrida que uno se encuentra por doquier.

Éste es otro aspecto que me llamó mucho la atención de Ediciones Mundi Book, y es que han tendido una fluida relación con Instituciones académicas como la mencionada Universidad Autónoma de Centro América, así como con la Universidad Complutense o la Universidad de Salamanca y la Comunidad de Madrid, con el objeto de desarrollar eventos culturales abiertos. Precisamente, Ediciones Mundi Book fue invitado doblemente en la edición de 2013 de la Noche de los Libros, con sendos espacios en Madrid para la presentación de sus novedades editoriales en catálogo.

Cartel Noche de Los Libros 2013

Cartel Noche de Los Libros 2013

«Mundi Book es más que un sello editorial. Creemos en la cultura activa, y por esta razón Mundi Book es también un espacio cultura que cuenta con círculos literarios y talleres, organización de lecturas públicas, conferencias y tertulias, además de apoyar y colaborar en proyectos literarios y artísticos con otras instituciones públicas y privadas», así se presentan, resumiendo mis líneas. Yo cuento mi experiencia directa tras conocerlos. Son los libros, sí, pero como he podido comprobar, hay mucho más entre bambalinas. Es indudable que hay un enorme trabajo detrás de Mundi Book, una ilusión desbordante y también un gran entusiasmo para los tiempos que corren; y ése creo yo, es el mayor valor de iniciativas como la de Ediciones Mundi Book, un espíritu del que debemos aprender para nuestros propios proyectos.

Presentación Ediciones Mundi Book en Universidad de Salamanca

Presentación Ediciones Mundi Book en Universidad de Salamanca

19/03/2010

HEMOFICCIÓN: PERROS, CABEZAS Y CONEJOS

Posted in Teatro, Unas noticias y otros tagged , , , , , a 17:41 por retratoliterario

PERROS, CABEZAS Y CONEJOS
A propósito de
“Cabeza de perro con orejas de conejo” de Juan Trigos

Se introdujo furtivamente en mi hogar y extrajo amor de la fuente. Mi amargura floreció gracias a la otra mujer feliz sembró hiel en tierra de nadie. En desierto quedé atorada dentro del reloj conejo.

Marxela (Espacio Niram)

Fue en septiembre del año pasado cuando tiré el diccionario por la ventana. Y ayer, en este mes de marzo, sentí unas terribles ganas de volverlo a tirar, aunque antes debería comprarme uno nuevo. La razón de la primera vez fue que asistí a El vampiro y la señora Garrafón. Esta segunda porque fui público de Cabeza de perro con orejas de conejo. No le parecerá lógico al lector que se tiren diccionarios después de acudir al teatro. Claro que, cuando el lector piensa en teatro, todavía no piensa en Hemoficción, donde orinar y fornicar pueden ser sinónimos sin problema alguno, o los conejos ladrar y los perros conejear con sus largas orejas. Los muertos tienden a ser lo único que se queda como está, sordos y ciegos -“sólo los vivos lloramos”, nos dice Marxela desde el escenario-. Y son estas relaciones semánticas, incluso mortuorias, las que no venían en mi diccionario, sintiendo yo cómo se ha quedado viejo y desactualizado. Es lo que tiene lo viejo, que envejece.

Una vez más, mi licorcillo de hierbas me acompañaba, reposado sobre la mesa. Enfrente, Marxela iniciaba el arduo y elaborado monólogo vestida de una terrible inocencia infantil, versión aterradora de la cándida Alicia y su maravilloso país de conejos con prisa. Aquí no hay niña, acaso más crecidita, ni maravillas, acaso pesadillas, pese a que nuestra Alicia sí crea estar entre fantasías. Los relojes dan el tiempo a campanazos eclesiales que llaman a muerto; el conejo, la cabeza de un perro de largas orejas. Ya dije al lector en otra ocasión que no me pidiera explicar los títulos, que no soy filólogo, y menos con esta obra. La tragicomedia, o, mejor dicho, la comitragedia, para distinguirlo de lo clásico, es la de una mujer que explota, que acuchilla, que mata, con sus razones, aunque bien pudieran ser otras. Una mujer “encerrada consigo misma” y que “vigila las manecillas del reloj”. Cuando conocemos las razones, esbozamos sonrisas, y al ver que aquéllas trajeron el lodo del crimen, descendemos las comisuras hacia la gravedad. Un sube y baja de montaña rusa en la boca que, lentamente va provocando desazón y desasimiento. Al reflejarse en el espejo el mundo psicológico interior quebrado de Alicia, una Alicia que no se siente deseada, que se ve engañada, que queda en soledad, se puede llegar a remover algo de compasión en las entrañas, llega a “provocar sensación de lástima”. Pero en el momento en que las cuchilladas tintan en rojo la escena y el rostro de Marxela, uno piensa: casi mejor no acercarse a ese abismo de locura, a esa “presencia de mujer sola, mujer en presencia de odio”.

Teatro Hemoficción

Resulta fantasmal, aterrador, inconcebible y, sin embargo,…. bien pensado… ¡tan real! Somos un manojo de instintos e impulsos, de reacciones, en el momento en que, atorados, sale eso que llamamos “lo peor de nosotros mismos” –no sé quién dijo que fuera “lo peor”; quién sabe si no es “lo mejor” que hay y simplemente, no nos gusta-, una rabia en erupción volcánica que Marxela ejecuta ante nosotros con perfección grecolatina en torno de una sola silla. Se retiene la tensión en la fuerza de un brazo que retrocede preparando la descarga sobre la cabeza de perro en rápidos y furiosos movimientos, instante en que se libera el interior en forma de puño cerrado o cuchillada. Tensión sexual, erótica que desemboca en muerte -ya volvemos a tener a Eros y Thanatós juntos y de la mano-. Un intercambio de ausencias y presencias, un juego de luces y sombras de lo humano.

¿Recuerda el lector a aquel otro yo que tras la señora Garrafón quiso entender qué fuera la Hemoficción? Me lo cruce hoy, en la mañana, y le comenté la representación de anoche. Le hablé de Alicia, de perros, de conejos, o, mejor dicho, de ¾ de perro y ¼ de conejo, de una infidelidad, de una señora gorda y fea, de peines perdidos por el suelo, de muertos aquí y allá, de frustraciones y angustias… esta vez, ese otro yo que quiso entender sin antes saber si había algo que entender, hizo una mueca y me dijo: así que existen perros con orejas de conejos ¿eh? Y yo le respondí que sí, que vi uno la noche pasada. ¿Y conejos que ladran también o relojes-conejo? Y volví a responder afirmativamente, pues mis ojos lo vieron, y aunque según Descartes estos me engañen, yo sé que me engañan bien -que es lo que queremos decir cuando sugerimos aquello del “sé lo que vi”-. Frunció el ceño, pensativo, imagino que tratando de pensar un ser de tales cualidades. Por fin, me dijo, extraño mundo el de la Hemoficción, a lo que hube de responder: extraño el suyo, en la Hemoficción uno se siente como en casa. De nuevo, me quito el cráneo a lo Valle-Inclán, y quedo con mis sesos a flor de piel buscándole una salida al manicomio diario.

Héctor Martínez

18/03/2010

MIGUEL DELIBES SIGUIÓ SU CAMINO

Posted in Prosa, Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , , a 13:39 por retratoliterario

Miguel Delibes

Desde el pasado viernes, 12 de marzo, estaba buscando un hueco que dedicarle a Delibes. Me ha faltado tiempo para rendirle un sentido homenaje a uno de los primeros novelistas auténticos que leí en mi juventud. Le reservé unas palabras en mis clases de literatura y le ofrecí una lectura en la reunión que los viernes tenemos algunos escritores en el Círculo Poético Reflexos. Escogí las páginas iniciales de El camino así como una de las escenas más cómicas de la misma novela, aquélla en que el Mochuelo, el Tiñoso y el Moñigo tenían la infeliz idea de entretenerse haciendo de vientre al paso del rápido y terminaban sin ropa, entrando en el pueblo con el trasero al aire manchado de carbonilla. Lo fantástico de este pasaje, lo que más admiro y razón por la que lo elegí es el modo de narrarlo, con gran naturalidad y sin grosería, sencillo, dejando al lector imaginar el suceso, quien, sin gran reflexión, capta al momento el tono del capítulo.

En El Camino, nos vemos embargados de muy distintas emociones: desde la profunda nostalgia de Daniel, el Mochuelo, la risa y diversión de sus travesuras, la tristeza de varios momentos trágicos, el sentimiento materno de desligación, el clima de la vida aldeana y la simpatía que transfiere desde los ojos infantiles de un niño de once años… Son los recuerdos de este pequeño que, dentro de sí, siente quebrarse y desaparecer su infancia en el pueblo ante la inminente marcha a la ciudad. La naturaleza, con descripciones del valle donde se ubica la aldea, la vida del campo castellano y su contraste con la ciudad, son tres de los principales temas junto a la crítica del fanatismo religioso, llevada con humor desde la inocencia de el Mochuelo. Véase, sino, las líneas que acompañan a la travesura del tren que he mencionado:

¿Y lo del túnel? Porque todavía en lo de la lupa hubo una víctima inocente: el gato; pero en lo del túnel no hubo víctimas y de haberlas habido, hubieran sido ellos y encima vengan regletazos en la palma de la mano y vengan horas de rodillas, con el brazo levantado con la Historia Sagrada sobrepasando siempre el nivel de la cabeza (…) la disyuntiva era ardua: o morir triturados entre los ejes de un tren o tres días de rodillas con la Historia Sagrada y sus más de cien grabados a todo color, izada por encima de la cabeza.

¿Por qué subrayo El Camino? Daré dos razones literarias: una, reseñada en estos días, y es que Miguel Delibes puede ser considerado el Cervantes de la otra Castilla, no La Mancha, sino la Castilla leonina. Si bien es cierto que la referencia de la aldea es Molledo (Cantabria), la mirada de Delibes es castellana, e imprime el acento de la tierra que mejor conocía como vallisoletano de origen. En segundo lugar, Miguel Delibes recoge una misión noventayochista, como es la recuperación de todo un vocabulario terruñero, palabras y espíritu de la tierra, al mismo tiempo que ensalza el paisaje castellano como raíz de una España más universal. Quepa señalar, por ejemplo, que esto le une a otro gran poeta español, Antonio Machado, quien de Castilla tomó también la del norte y encumbro a Soria y su entorno natural como símbolo nacional y de existencia. Todo ello extiende nuestra tradición literaria del s. XX y la enlaza con los temas de posguerra, el realismo y costumbrismo de la época, estableciendo una importante continuidad en nuestra literatura.

Por otro lado, en cuanto a lo formal, la narración omnisciente en tercera permite el trabajo de una inolvidable descripción psicológica y una evolución del personaje, por medio del flash-back y la espontaneidad del diálogo, y un retrato rural y nacional vivo, sentido y en movimiento. Se trata de una novela perfectamente trabada en el interior de el Mochuelo, quien, desde el comienzo, siguiendo el consejo de el Moñigo: un hombre que es hombre, no llora. Ahora bien, El Camino tiene el sencillo y magnífico final de toda una noche de recuerdos y memorias: “Y lloro, al fin”. Acaso, Delibes nos señala que en ese definitivo abandono de la infancia para ser hombre ha de haber lágrimas de tristeza por lo que se deja, por lo que se va, para tragar saliva, enjugar el lloro, y lanzarse al mañana hombruno.

Recuerdo El Camino, aún más, porque lo leí casi con la misma edad de su protagonista, y mi ejemplar tiene marcadas, con mi infantil pulso, palabras que entonces desconocía, que entonces busqué en un diccionario, algunas de las cuales no encontré. Delibes me introdujo en la novela, como Quevedo, Bécquer, Darío y Machado me introdujeron en la poesía. Ya, después, en las clases de literatura se ha señalado el maravilloso artificio de Cinco horas con Mario, el continuo monólogo de una esposa despechada ante el ataúd de su marido, reflejando un habla oral –y local- a través del habla escrita, quebrada en su adecuación y coherencia, en su sintaxis. En Cinco horas con Mario, sin embargo, hay reminiscencias de El Camino, desde el punto de vista de ser el centro los recuerdos y la historia que se cuentan hacia atrás desde un presente estático, detenido, reflexivo. Obras posteriores, próximas en diversos puntos a El Camino, son El príncipe destronado, Las Ratas y La mortaja, a través de otros protagonistas infantiles como Quico, el Nini y Senderines.

Por último, de entre la vasta obra de Delibes, personalmente recomendaría, sin negar por ello el inmenso valor del conjunto, la lectura de La hoja roja, sobre todo, Los Santos Inocentes, obras a las que podría venir bien el siguiente consejo de El Camino:

A veces el camino que nos señala el Señor es áspero y duro. En realidad eso no quiere decir que ése no sea nuestro camino. Dios dijo: tomad la cruz y seguidme.

Como bien se dice y he leído, la alargada sombra del ciprés ha alcanzado a Delibes, quien ahora descansa bajo el árbol de la eternidad.

Los muertos eran tierra y volvían a la tierra, se confundían con ella en un impulso directo, casi vicioso, de ayuntamiento. En derredor de las múltiples cruces, crecían y se desarrollaban los helechos, las ortigas, los acebos, la hierbabuena y todo género de hierbas silvestres. Era un consuelo, al fin, descansar allí, envuelto día y noche en los aromas penetrantes del campo.

El Camino, Miguel Delibes

Héctor Martínez.

15/02/2010

Lanzamiento de “Pentágono” de Héctor Martínez Sanz

Posted in Unas noticias y otros tagged , , , , , , , , , a 22:51 por retratoliterario

El miércoles 10 de marzo, a las 20:30h, en la Sala de Baile del Antiguo Casino Militar (Centro Cultural del Ejército), c/Gran vía, 13, Madrid, se lanzará el libro “Pentágono” escrito por Héctor Martínez Sanz, con prólogo de Romeo Niram, editado por Niram Art Ediones.

MÁS INFORMACIÓN

-Niram Art Ediciones

-Defeses PR Agency Madrid: Defeses Fine Arts Promoción Cultural.

-Artículo “Pentágono, un libro necesario”, de Lidia Fernández, en Azay Art Magazine, febrero 2010.

-Revista de Arte y Ensayo Madrid en Marco

NOTA DEL EDITOR

Para la cultura y la civilización del siglo XX, la importancia de los cinco retratados en este libro (Constantin Brancusi, Emil Cioran, Eugen Ionesco, Tristan Tzara, Mircea Eliade) casi podría valer por la del Único plasmado en el Pentateuco. No es ninguna blasfemia o un gratuito juego de palabras, es una tentativa de acercarlos (repito: acercarlos) a la perfección, al camino de Creación y Re-Creación que ellos mismos han profesado durante el  siglo pasado.

Todos ellos se lanzaron de un modo u otro a la necesaria reconquista de la más alta tradición, señalando la invalidación de la misma por las desgracias que trajo la modernidad de la civilización     occidental, ya indefinida, contradictoria y moribunda, como efectos secundarios y daños colaterales en su afán de afirmar al hombre como “ombligo del mundo”… Intentaban explicarnos la humanidad agonizante, la pérdida casi inevitable de sus pilares y sus  valores, pero también las vías para reencontrarlas, los desperfectos de manifestación general encaminados al absurdo, su dolencia y su anhelo (inconscientes ambos) de perder y de volver a encontrar los orígenes, lo sagrado y lo puro que antaño lograban situar al hombre en su sitio natural y armonioso dentro del universo.

La mirada fresca y española de Héctor Martínez Sanz, autor intrépido de “Pentágono”, sobre estos cinco grandes del siglo XX, representa algo más que un grano de arena; era tan necesaria como lo es cada grano de trigo que se siembra junto con otros mil millones, otra y otra vez, concienzudamente con la esperanza de llegar a nutrirnos. Es uno de tantos caminos que, en esta etapa, algunos rumanos y españoles acaso algo raros, vuelven a emprender en beneficio de todos. Nunca llegaremos a ser más de lo que somos, claro, pero con cortos pasos nos enriqueceremos.

(Horia Barna)

28/11/2009

Presentación: “Los ángeles también lloran”, de Maria Teodora Miclea

Posted in Unas noticias y otros tagged , , , , a 22:33 por retratoliterario

La revista de arte y ensayo “Madrid en marco” y el Espacio Niram de Madrid presentarán el libro bilingüe de poemas şi îngerii plâng Los ángeles también lloran– de la jovencísima poeta Maria Teodora Miclea.

El acto tendrá lugar este domingo 29 de noviembre, a las 18h, en Espacio Niram de Madrid situado en Ópera, c/Independencia, 2. Entrada Libre.

En el evento intervendrán:

– Maria Teodora Miclea, autora del libro bilingüe şi îngerii plâng Los ángeles también lloran

– Héctor Martínez Sanz, escritor y filósofo, director de la revista “Madrid en cuadro”.

– Mihaela Petrache, Centro Hispano-Rumano de Alcalá de Henares.

– Horia Barna, hispanista y director del Instituto Cultural Rumano.

Demostrando una seguridad que sólo pertenece a los dotados de luz interior, nuestra joven poetisa -¿joven?¡muy joven!- nuestra pequeña poetisa no teme utilizar, por una pate un lenguaje extraordinariamente natural; y, por otra parte, metáforas y, por otra parte, metáforas chocantes, casi fantásticas.

Prof. Ileana Bucurenciu

Me alegró encontrar en su joven corazón tal explosión de colores e imágenes visuales personalísimas. Son versos sensoriales que nos alcanzan y atraviesan, que nos penetran por nuestros cinco sentidos abiertos a sus sencillas y vivas palabras.

Héctor Martínez Sanz

09/11/2009

LUTOS EN LAS LETRAS (AYALA Y LÉVI-STRAUSS)

Posted in Ensayo, Prosa, Unas noticias y otros tagged , a 20:15 por retratoliterario

F-Ayala

Francisco Ayala

Toda una generación de las letras, la que ha escrito las páginas literarias del s.XX que algunos enseñamos, se está marchando ante nuestros jóvenes ojos a pesar de las férreas voluntades de vivir. Francisco Ayala nos dejó, a la edad de 103 años con una aún más voluminosa y extraordinaria obra. Destacar alguno de los libros por encima de otros sería una gran injusticia, aunque en el caso sean dos en concreto sobre los que quiero centrar la atención como homenaje: por un lado, Los usurpadores (1949), y, por otro, El fondo del vaso (1962).

Los usurpadores es un conjunto de relatos en los que Ayala mezcló ficción y realidad, alternando lirismo y prosa, recreando el estilo propio de aquellos “eixemplos” medievales, o el lenguaje del Siglo de Oro al tiempo que se adaptaba a las temáticas predominantemente sociales y existenciales del medio siglo español. La intención de la obra es clara desde el comienzo, al definir “usurpación” como “el poder ejercido por el hombre sobre su prójimo”. Distintas formas de poder y distintas formas de alienación, fechadas fundamentalmente en el Siglo de Oro para mostrar una condición humana atemporal -aquí coincido con Amorós al señalar que no existe evasión ni escapismo-, una lucha por el poder con sus consecuencias denigrantes, pero también con sus reveses a la manera de lección moral.

Ahora bien, en Los usurpadores encontramos también el inconfundible eco de Cervantes. Ayala, como aquél, se disfraza de un desconocido narrador, en cuyas iniciales le reconocemos, para prologar y poder incidir en cada texto, marcar y orientar al lector. Precisamente, la obra es posible contemplarla desde la perspectiva, no ya del Conde Lucanor, sino de las “novelas ejemplares” cervantinas y su humanismo tardo renacentista implícito, razón por la que subrayo esta obra entre las demás, siendo al mismo tiempo una de las primeras depués de largo silencio en que permaneció Ayala desde los años treinta.

El fondo del vaso (1962), cuyo comienzo lo tenemos en Muertes de perro (1958), prosigue la línea moralizante desde la profunda degradación humana, situándonos en una supuesta república hispanoamericana que vive bajo un régimen dictatorial. Con el género del dictador, muy trabajado en estas épocas como símbolo de protesta, Ayala puede descender desde la corrupción política y social hasta las inmundicias del hombre, próximo al esperpento valleinclanesco que mezcla inteligentemente con las técnicas de la caricatura, la parodia, la ironía y el humor. De nuevo Cervantes transita las páginas si observamos que al comienzo de la novela, el autor dedica un espacio a cierto repaso de la novela anterior con la que engancha, tal y como Cervantes hacía lo propio en la Segunda Parte de su Quijote. A la vez que recoge el espíritu cervantino, Francisco Ayala inserta técnicas contemporáneas como la inclusión de “recortes de periódico” en la segunda parte de la novela o el empleo de monólogos interiores en la tercera. Esto debe hacernos comprender que Ayala jamás fue ajeno ni a su tiempo histórico ni a su tiempo literario, y que supo conjugar el verbo de manera personal sin perder de vista el alrededor vivencial.

Debería hablar, por supuesto, de El jardín de las delicias (1971), Premio de la Crítica en 1972 y adaptada al cine. Probablemente una de las obras memorables para el lector y, precisamente, la que más admiraba, incondicional, Andrés Amorós. A Amorós le escuché en un ciclo dedicado a Ayala en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, sobre esta obra y su inspiración en El Bosco, pero también en el aspecto íntimo y biográfico del texto, como en la continuación de esa línea humanística de Ayala. Sin embargo, he preferido resaltar las dos obras anteriores, aunque muy conocidas, menos apuntadas que ésta. Bien podría haberme dejado caer por el lado ensayístico, del mismo modo abundante… y es que, ¡habría tanto que decir!… que a veces es mejor dar pinceladas y callar.

Sin duda, nuestras letras, las hispanohablantes -y digo tal porque Ayala tuvo los pies a cada lado del charco-, pierden con su falleciemiento uno de los últimos nombres que hacen entender el valor de esa tarea del escribir, de los últimos nombres que han adorado auténticamente a la musa y convertido a la palabra “literatura” en esa otra “Literatura”, con mayúscula, que rotula el frontispicio de cierto Panteón inmortal.

C-levi-strauss

C. Lévi-Strauss

Otro hombre centenario, esta vez de las filas de la antropología y la filosofía, fallecía pocos días antes que Francisco Ayala: hablo de Claude Lévi-Strauss, ligado intelectualmente al estructuralismo francés de la segunda mitad del s. XX y fundador de la antropología moderna. Su búsqueda de las estructuras elementales de la sociedad, el óseo rostro subyacente a la máscara social, y más aún al ser humano como objeto sometido a relaciones materiales, le llevaron a Brasil y a la observación etnológica de distintas tribus y pueblos poco “tocados” por la civilización, aunque sin la ingenuidad de pensar que podía presenciar un estadio verdaderamente primitivo del hombre -los pueblos vistos también tenían sus historia y su pasado, al margen de las civilizaciones-. Bajo esta reducción material, cosificación y exterioriación del hombre, propia del neomarxismo, contrario al historicismo y a los procesos conscientes, Lévi-Strauss indagaba la existencia de normas, reglas, esto es, “estructuras” más profundas, inconscientes, que pudieran ser el patrón de corte permanente de toda sociedad humana, actual y antigua. Por ello, el estructuralismo de Lévi-Strauss está fuertemente influido por el psicoanálisis de Freud y el materialismo ciéntifico de Marx, y, de alguna manera, supone una ramificación continuadora y sintetizadora de ambas formas de pensamiento bajo el espíritu positivista con que comenzó el s. XX.

Alguna vez ocurre que nos encontramos ante un relato mítico, o una leyenda, que, curiosamente, coincide con alguno de nuestra cultura. Más sorprendente es si no han existido relaciones entre ambas culturas, ni intermediarios. Quiere decirse que, con esto, puede suponerse que los planteamientos de otras culturas, en el espacio, y sobre todo, en el tiempo, no son muy diferentes de los plantemientos contemporáneos, o lo que es lo mismo, puede suponerse la existencia de un posible factor (o factores, elementos, estructuras..) común e inconsciente bajo el que vivimos y esquematizamos nuestras relaciones. El caso es que somos prisioneros de las estructuras, pre-existentes a nosotros, que asimilamos y por las que operamos. Lo fundamental es que dichas estructuras racionales de sentido nos son necesarias mientras que apenas las percibimos, esto es, nos es necesaria la alienación y probablemente no sea posible hablar de “irracionalismo”, pues hasta lo más irracional esconde una estructura. Efectivamente, el estructuralismo, evita el historicismo, el subjetivismo e, incluso, la fenomenología. No le interesa el hombre interior ni sus procesos de consciencia, sino el hombre en tanto que hormiga, o en tanto que cualquier otro ser natural, prisma bajo el que estudia cualquier otra ciencia con tal rango. Sin embargo, en el caso de Lévi-Strauss, el estructuralismo se arrojó a la caza platónica del Universal y abandonó la materia, y nos ató a una desesperante decadencia destructiva de la que no podemos escapar. Esto último le convierte en hijo de su tiempo, heredero de una época poco proclive al optimismo humanista y a los finales felices tras la degradación de las guerras y del Holocausto.

Ayala y Lévi-Strauss, cada uno a su modo, mostraron lo más desagradable del hombre a sus propios ojos y es cuestión nuestra mirar hacia otro lado, tomarlo en consideración, o refutarlos, si fuera posible.

Héctor Martínez

Página siguiente